La autoexigencia emocional es el intento de reprimir los propios sentimientos para no preocupar a los demás, restando importancia al propio dolor.
Creer que se debe ser “siempre fuerte y capaz" ante el dolor, no hace que la tristeza desaparezca, por el contrario, la transforma en ira, frustración, aislamiento y silencio.
Según el DANE, en el año 2021, aproximadamente el 30% de las personas a nivel nacional reportaron sentirse solas, estresadas y deprimidas.
Algunas formas de afrontar la autoexigencia son:
Expresar lo que se siente de forma genuina y honesta.
Reconocer la tristeza, el miedo o la frustración como reacciones naturales y necesarias ante las dificultades.
Comprender que no todas las personas saben cómo acompañar el malestar.
Comunicar las necesidades de apoyo emocional.
Sentir, expresar y gestionar nuestras emociones es fundamental para afrontar cada situación de la vida.
Los momentos difíciles son esenciales para el aprendizaje individual.

